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Sábado por la noche comparto espacio Internet con televisión haciendo za-pin me encuentro con un especial dedicado a El Club Bilderberg, en el programa la Noria de Tele 5 donde se dan cita presidentes de empresas, bancos, jefes de Estado, miembros de las monarquías europeas y las personas más influyentes del mundo. Después de cuatro días de intensos comentarios y noticias sobre el evento decidí acercarme el domingo por la tarde para ver de cerca un final de acto de semejante magnitud.
La verdad es que me sorprendió ver con la frivolidad con que se toman algunos temas donde todo vale y quienes sobreviven a costa de ello dejan su imaginación hacia los espacios más inverosímiles con acusaciones absurdas y sin pruebas donde predicen hablando en nombre de no se sabe quien, ya que muy pocas persona saben realmente quien se reúne en ese encuentro las barbaridades de comentarios sobre lo que según creen ellos se fomenta a través de dichas reuniones... Gripe A, tercera guerra mundial etc, etc, etec...

Entiendo que el poder en economía y política no deja de ser poder sobre lo material y quienes han nacido con ese privilegio o carga dentro de sus posiciones creyeran conveniente crear un club donde poder compaginar proyectos de futuro o de proximidad en beneficio común y por que no, con decisiones que en algún momento nos pueden veneficiar o perjudicar al resto.
Pero en verdad con la evolución del mundo en tan corto espacio de tiempo y donde los poderes reales no son asumibles para la mayoría, son mucho mejor estas reuniones que el mandar a emisarios o mensajeros como antaño, para exponer encuentros o propuestas que en definitiva el mundo actual ha cambiado con sus diferentes sistemas.

Como son reuniones privadas, solo ellos o algunos de ellos tendrán absceso a informaciones privilegiadas o todo lo contrario asumir responsabilidades sobre sus propias responsabilidades y lectura de las mismas.
Me parece frívolo repito, que la mente pueda encasillar sus males a una simple reunión cuando dentro de su propio entorno son o somos incapaces de encontrar nuevas lecturas para el beneficio común perturbando nuestro propio entorno con unas bases que hasta ahora el mundo no ha encontrado posiciones más solidas para su convivencia. Ni las lecturas necesarias partiendo de uno mismo para llevarlas a buen fin.
(Al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios)
Pero eso merecería de otra exposición más amplia que no viene al caso con esta reunión que por cierto me sorprendió que fuese aquí en España, Barcelona y eligieran Sitges dada la situación del País y que ¿quien sabe los resultados que pueden dar?
Jesús Pérez marqués
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