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VI CAPITULO – 27/09/09  Hoy tenia que seguir o empezar un nuevo capitulo, en la animosidad de lo encontrado la responsabilidad con lo material me hace quedarme en una posición diferente donde ellos tienen que desaparecer por arte de magia, si desaparecer aunque no quieran, aunque estén como siempre han estado, es tiempo de decir las cosas desde posiciones que se entiendan. Los de aquí, los que leen entre líneas una detrás de otra para seguir el siguiente renglón para  que se entienda,  aunque sean en metáforas, cuentos, novelas, leyendas, dejar la primera persona sin dejar la persona ni a la primera ni a los que detrás con carne y hueso quieren saber de lo que desconocen como si de una leyenda o profecía se tratara…

LA NOVENA PROFECÍA

I CAPÍTULO

Efrén - ¡Abuelo¡ ¡Abuelo¡ deja ya de escribir, siempre te encuentro en el ordenador escribiendo, por que no me cuentas una de esas historias del pasado, como me dices que te contaban a ti y te hacían tanta ilusión.

 

Abuelo - Efrén, que bueno que viniste, me has dado un respiro, ya no sabia por donde salir ni que decir llevo tanto tiempo escribiendo en este libro y asumiendo la responsabilidad de lo que digo que ya no se lo que decir o todo lo contrario lo que dijese en este momento seria más perjuicio que beneficio para quien lo leyera y tu abuelo ya viene de otra escuela, de otras lecturas, de otros tiempos… Bueno, bueno,- Va que quieres que te cuente…?

 

Efrén, no se, algo de lo que me dijiste ayer cuando ni siquiera había bicicletas he ibas en carro con mulos por que ni caballo podían tener la mayoría de la gente y tu siendo un niño como yo llevabas el arado mientras se cabreaba el hombre que tu padre te había puesto a su cargo durante una semana para no tener que darte de comer, por que no tenia ni para eso.

 

No se hijo, por que te cuento esas cosas, me hacen recordar cosas tristes que la mayoría de las personas han olvidado y las nuevas generaciones  las ven como historia de viejo sin ningún sentido.

 

Efrén -  pero a mi me gustan…

 

Abuelo - Pero si eres un niño como te van a gustar estas historias.

 

Efrén -  lo mismo que a ti te gustaban siendo niño cuando te las contaba tu abuela.

 

Abuelo – SI, si pero entonces eran diferentes las cosas, entonces los niños éramos niños y más torpes, mucho más torpes he ignorantes, manteníamos la virtud de la ignorancia y nos enseñaban que la mayoría de las cosas eran malas, o estaban mal, todo era pecado y cuando la abuela me contaba sus historias era como descubrir mundos nuevos que ni siquiera existían para mi.

 

Efrén – Va no te enrolles y cuéntame algo, como era mi bisabuelo?

 

Abuelo – Mi abuelo, cual de ellos?

 

Efrén- Va tu ya sabes las historias que me gusta que me cuentes.

 

Abuelo – Vale vamos alguna parte o nos quedamos aquí.

 

Efrén  - Va, vamos al jardín, anda.

 

Abuelo- - Bubu deja ya de molestar anda ve fuera que le vas hacer daño a Efrén.

 

Efrén -  déjalo que este con nosotros que no me hace daño.

 

Abuelo -  De acuerdo pero siéntate hay quieto y no te muevas.

 

Siempre me han gustado los animales, desde niño, desde muy niño apenas tenía cuatro  años y un carro de mulas de aquellos tiempos pillo con su rueda a un gato pequeño que le entregaba todo mi cariño, cuando vi el animal herido fui corriendo a cogerlo para ayudarle y curarle, pero el animal reacciono como animal  herido y desgarro mis manos con sus uñas a la vez que maullaba, lo tuve que soltar llorando de dolor y rabia al no entender si lo que quería era ayudarlo porque me había arañado y mordido de tal forma.

 

Este es el principio del principio de la Novena Profecía....?